La Bolsa es un mercado. Como en todo mercado, se negocian una serie de productos y se ponen en contacto compradores y vendedores. Es punto de encuentro entre dos figuras muy importantes en una economía: empresas y ahorradores.
Las empresas que necesitan más fondos para alcanzar sus objetivos tienen diferentes formas de conseguirlos. Una de las más interesantes es acudir a la Bolsa y vender activos financieros, como acciones, bonos, obligaciones, etc.
Los ahorradores (tanto instituciones como particulares) desean obtener rentabilidad de sus excedentes y entre las muchas alternativas de inversión que existen, pueden decidir la compra en Bolsa de los productos emitidos por las empresas.
La Bolsa, por tanto, cumple una función esencial en el crecimiento de toda economía, puesto que canaliza el ahorro hacia la inversión productiva. Es un instrumento de financiación para las empresas y de inversión para los ahorradores. Facilita la movilidad de la riqueza.
En su condición de mercado secundario, la Bolsa ofrece a los compradores de valores mobiliarios la posibilidad de convertirlos en dinero en el momento que lo deseen.
Valoramos esta actividad de manera muy positiva. Ha sido un recorrido por todo el edificio, donde nos han explicado cómo funcionaba la Bolsa en el siglo pasado, era un lugar de encuentro entre aquellos que querían comprar y vender acciones, siendo un espacio muy concurrido.
En la actualidad, la sala que más les ha llamado la atención era la “del parquet” (hoy vacía ya que todo se realiza de forma digitalizada), llena de paneles donde las empresas en ese mismo momento de la visita estaban comprando y vendiendo activos.
Los alumnos reconocían empresas españolas y ellos mismos valoraban cuál de ellas tenía más aceptación por parte de los compradores.






