Llegamos muy contentos al albergue para poder disfrutar tres días con los compañeros del colegio. Adiós libros, cuadernos y tareas para pasar momentos de muchos juegos divertidos y hacer cosas que no se pueden hacer en casa.

El miércoles llegamos sobre las 11 de la mañana. Cogimos nuestras maletas, nos enseñaron las instalaciones y nos dieron nuestras habitaciones para hacer las camas.

Luego a pasear por la montaña. Hicimos juegos muy divertidos que nunca había jugado como uno con colores que representaban la naturaleza.

Por la tarde regresamos a ducharnos y a cenar. ¡Qué rica estaba!

Por la noche hicimos juegos nocturnos. Uno se trataba de buscar a compañeros y al profe sin linternas y el segundo era un poco de miedo y debíamos escondernos. Fue muy divertido.

El jueves hicimos una gran caminata hasta un puente romano y un tejo, que era un árbol al que le podías pedir deseos. Comimos en el campo y a las cinco regresamos al albergue para hacer unos juegos divertidísimos.

Por la noche hicimos una fiesta y pudimos jugar un montón a los futbolines y al ping pong.

El viernes, al despertar, me asomé a la ventana y vi que estaba todo nevado. Deshicimos las camas, preparamos las maletas y, después de desayunar, hicimos una gran guerra de bolas de nieve.

Fue una experiencia tremenda. Espero que podamos volver a repetirla.