Empezamos la visita viendo un traje de bibliotecario, ya que antiguamente los debían llevar. Había dos tipos, que se diferenciaban por los encajes que llevaban cosidos, a los que se les llamaba traje grande (de gala) y traje pequeño. Después el guía nos enseñó la maqueta del edificio y nos contó que, aunque visualmente pareciera que sólo tenía dos plantas, en realidad tenía doce (contando las entreplantas) y que se le había hecho una reforma para que el edificio estuviese informatizado. También nos contó que la biblioteca comparte el edificio con el Museo Arqueológico Nacional.

En la siguiente parada habló sobre uno de los directores del museo, al que premiaron todos los miembros de la BNE, y éste donó el «premio» a la Biblioteca Nacional de España junto con sus gafas. En 1990, Alicia Girón se puso al frente de la BNE como primera directora. Luego nos contó que el edificio donde estábamos no era el único depósito legal de libros, sino que había otro en Alcalá de Henares, y que tenían en total treinta millones de libros.

En la sala anexa se encontraba el primer ordenador Apple, ejemplos de fichas que se utilizaban para registrar los libros, los sellos que les ponen a los libros cuando llegan a la biblioteca y folletos informativos, entre otras cosas. En la Sala de Escritura y sus Soportes nos enseñaron las diferentes escrituras, los instrumentos con los que se hacía la escritura Braille… También que el bolígrafo Bic fue una gran revolución y los distintos tipos de papel, además de ver el Libro de la Muerte, algunos vinilos y el primer vinilo informático. Casi para terminar, vimos los facsímiles que habían hecho de libros muy importantes como el Mio Cid y algunos libros incunables (escritos antes del año 1500). Finalmente pudimos ver la trayectoria de los libros, que contaba con algunos de autores muy conocidos, revistas como Cruz y Raya, tebeos… ¡y una mini-ciudad en forma de placa informática!

Paula Castaño (3º ESO B)